Lo mejor de esta semana

Original publicado en la KZ nº25, febrero 2012

Itsuwari no Utahime & Sayonara no Tsubasa


En 2008 se decidió sacar una nueva entrega de la saga Macross. Tras varios éxitos con OVAs, como la magnífica Macross Plus o la correcta Macross Zero, Shoji Kawamori (Escaflowne, Earth Girl Arjuna…) y su equipo, querían crear una nueva etapa que atrajera a un nuevo espectador y fan que no se veía del todo atraído a este magno universo. Para ello se creó una introducción que resumía velozmente las entregas anteriores de Macross, crearon una fémina protagonista de estética moé en boga en estos últimos años, la música se convirtió de forma absoluta en una nueva protagonista y se hicieron referencias mil a las sagas anteriores para que el fan de siempre no se sintiera desplazado. Con fallos marcados en el desarrollo de la trama, la serie Macross Frontier logró un éxito aceptable. Era el momento de la nueva revisión en forma cinematográfica, algo que en las obras de Kawamori es muy común. Es más, él mismo se ocuparía de dirigirla manteniendo la esencia de las sagas Macross: un mundo mecha, con pura aventura shônen, triángulos amorosos a lo shôjo, una trama subyacente que se acerca al seinen y música como un personaje más. Decir que estas cualidades sólo las ha usado en Macross es una falacia, pero verdad es que en Macross está más que consolidada.


Autor Original: Shoji Kawamori.
Director: Shoji Kawamori.
Compañía: Satelight

Género: Mechas, Ciencia Ficción, Romántica.
Categoría: Shônen

Año: 2011

Itsuwari no Utahime comenzará como lo hacía la serie, aunque de forma tan precipitada que quien desconozca la serie puede verse en medio de un caos que con el paso del metraje verá solucionado en mayor parte. El Frontier es una de las colonias que abandonaron la Tierra por las fuerzas Zentraeides hace unos 47 años, y aún no ha hallado un planeta habitable para colonizar. La diva musical del momento, Sheril Nome, ha llegado para dar su concierto y en el cual participará como figurante el joven Alto, que desea volar en un auténtico cielo. Su amiga Ranka Lee, fan indiscutible de Nome, intenta acudir al concierto y cuando éste da comienzo los Vajra, criaturas alienígenas desconocidas hasta el momento, hacen aparición atacando la colonia. Una nueva guerra ha comenzado, una guerra inesperada para todos que provocará que cada uno se posicione. Por un lado, Alto decidirá unirse a una fuerza militar privada para participar en la guerra de forma activa, Ranka Lee se dispone hacer realidad su sueño de convertirse en una cantante, y Sheril se verá atraída cada vez más a Alto, creándose un fuerte triangulo amoroso que afectará a sus vidas. Hasta ahí prácticamente se puede decir que se sacan escenas de la serie y se monta con nuevas escenas. Cuando empieza a florecer la subtrama de conspiraciones dentro del Frontier, así como dar tiempo a que los protagonistas se asienten y el espectador comience a empatizar con ellos; comienza el lavado de cara que sufre M. Frontier con respecto a su serie, dando lugar que su segunda película, Sayonara no Tsubasa, sea algo totalmente nuevo, aunque mantenga ciertos aspectos intactos.

Los fallos más graves que se le podía achacar a la versión serializada se encontraban ante todo en una trama de conspiraciones enrevesada que acababa siendo resuelta de forma tan cochambrosa, simplona y predecible, que te preguntabas si merecía la pena tal cosa y no era una tomadura de pelo; y por último que el triangulo amoroso no quedaba resuelto en la serie, siendo todos tan felices que las perdices se comían a sí mismas. Fueron muchos los que se quejaron respecto al guión. Kawamori escuchó bien tales quejas y con estas películas nos da lo que queríamos: una trama de conspiraciones, que sin ser nada del otro mundo, está bien asentada y resuelta de una manera mucho más atractiva, así como una resolución al triangulo amoroso. Eso por no hablar de un final agridulce que enamora por su relación a los cuentos de hadas clásicos. Nos encontramos ante la perfección de la trama de la serie.




Pero ahora seamos sinceros. Macross Frontier no es la mejor película de animación de los últimos años. Sí, su nivel es mucho mejor a la serie –algo que no era difícil de superar argumentalmente-, pero si Macross Frontier tiene algo es una espectacularidad técnica y musical que puede dejarnos el culo torcido. Itsuwari no Utahime y Sayonara no Tsubasa no es una anime donde incrustado hay música en forma de concierto, sino que es un concierto musical con una trama tras él llena de aventuras, acción y amor, con una animación de calidad. Que se convierta en un concierto musical con trama es gracias al buen hacer de la compositora Yoko Kanno y las cantantes May'n y Megumi Nakajima que ponen las voces de Sheril Nome y Ranka Lee respectivamente. Música vocal pop y rítmica acompañada con animación absorbente sin límites en la imaginación y que acompañan a la mayoría de las escenas de acción, y que para las películas traen temas totalmente nuevos sin olvidar los temas más sonados de la serie. No hay que olvidar que Yoko también se encarga de la música orquestal, pero para este apartado no trae nada nuevo. Muchos temas parecen ya escuchados en películas de nuestras tierras de occidente. Por último, no quiero olvidar el magnífico nuevo “misceláneo” que sacan para la batalla final y el nuevo tema cantada por May´n y Megumi.

Universal Bunny (May´n)

Nuevo tema musical entre otros.


El digital y la animación tradicional se combinan perfectamente en un metraje que en animación no se le puede sacar fallos, más bien se le pude decir qué nos gusta más y qué menos. Gracias en parte a que Sateligth ha unido fuerzas con otros estudios como Gonzo. El diseño de vestuarios para las féminas es amplísimo, y los escenarios de Frontier intenta recuperar los lugares más simbólicos de nuestra tierra: la torre de Tokio, el puente de San Francisco… Pulida animación para las coreografías sobre el escenario, escenas de acción a gran velocidad pero con calidad cuidada… Una merecida recompensa a aquellos que son fan de Macross desde siempre o los nuevos gracias a la serie.



Para ir finalizando, estamos ante dos películas que harán las delicias de aquellos que adoren la música que en ellas suena, los mechas, la acción, la aventura y un triangulo amoroso que tal vez no se ve desarrollado con toda la fuerza que se vería en una serie. Lo cierto es que no todo son alabanzas, se echa de menos que ocurran ciertos acontecimientos que sí ocurren en la serie y que en la película no aparecen debido a que son hechos que afectan a secundarios no tratados en profundidad y de los cuales no sentiremos apego a ellos si desconocemos la serie; pero básicamente es un lavado de cara tal vez necesario para los que nos quedamos con un mal sabor de boca, y que no debería faltar en una buena animeteca o al menos darle un visionado. Si resulta que nunca has soportado Macross, por mucho que diga es posible que esta nueva entrega no te saque de la idea.

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