Lo mejor de esta semana

 En febrero de este año, la distribuidora Selecta Vision sacó una nueva remesa de la película anime que no debe faltar en una animeteca que se quiera llamar como tal: Akira. Aprovechando tal acontecimiento me encuentro en la situación de hacer una reseña de esta obra que para muchos fue otra culpable más de que seamos amantes de la animación nipona.


Autor Original & Director: Katsuhiro Otomo
Compañía: Tokyo Movie Shinsha

Género: Ciencia Ficción, Acción.
Categoría: Seinen

Año: 1988

  En el 2019, después de la III Guerra Mundial, Neo-Tokio será el escenario donde se resuelva la Gran Pregunta ¿qué o quién es Akira? ¿un Dios? ¿un hombre? ¿el poder oculto de los seres humanos? ¿O el comienzo de todo?
  Kaneda no es más que un motorista, un guerrero sobre ruedas, el cual se verá envuelto en el misterio de Akira cuando su amigo de la infancia Tetsuo sea secuestrado por las fuerzas militares niponas. Tetsuo ha liberado un gran poder, un poder cercano al de un dios y Kaneda hará cualquier cosa para detenerle.


El Guerrero de Armadura Roja

  Para aquellos que se dedican a explicar cual fue el boom del anime en occidente, suelen poner a colación que Akira fue el detonante que faltaba para que la cultura del anime ya diera el salto definitivo en nuestras tierras. Y es que al parecer el éxito de la película del GRANDE de Katsuhiro Otomo fue incríble. Yo no lo sé, en aquellos tiempos vivía feliz tomando leche materna y creyendo en mundos de unicornios y mariposas de humo olor a vainilla. Pero sí sé que a la edad de ocho años vi Akira y nunca más volvió a borrarse del todo de mi memoria algunas de sus magníficas secuencias animadas o las más grotescas.

   El caos, la miseria, personas confinadas en calles y edificios que parecen en cualquier rincón basureros malolientes donde el ser humano vive sin preocupación mientras no afecte a sus propios intereses, con una política corrupta y poderes del Estado que no funcionan para nada, compone una visión agresiva de la sociedad. Crítica más que evidente desde que ves cualquier antro o a personajes decorativos apasionados en magreos sexuales sin pudor. Neo-Tokio es por tanto la ciudad de los pecados del hombre que en nada piensa en redimirse. Mezclándose en ese caos la moral religiosa contaminada por el fanatismo y la estupidez humana, que ciertamente a veces no se distingue.

 Y en esa ciudad sobrevive Kaneda con su moto diseño futurista alucinante que puede provocar un orgasmo al más virgen y sin idea sobre motos. Él no es el héroe de la historia, difícil reseñarlo como el protagonista. Sólo es un peón que conecta rápido con el público y que se ve envuelto en los acontecimientos que afecta a su mejor amigo y a la chica de la que se acaba de enamorar. Y cuando llegue el momento, si alguien debe patear el culo a ese amigo, ese será él.

 Podría seguir escribiendo, pero no vale la pena. Hay que experimentarla, verla, conocerla. Pero sí sacaré el enorme fallo de esta película: un argumento embarullado que aunque llega a tener buen ritmo al final sólo tendrás preguntas respondidas a medias y malamente. Es lo que tiene las adaptaciones de una magna obra, inacabada cuando se realizó el film, como ésta que incluso a su creador le costó mostrar sin dificultad.


Anime en Estado Puro

  Película anime dirigida y basada en el manga del mismo nombre por Katsuhiro Otomo (Memories, Pesadillas (manga), SteamBoy…) con diseños de él mismo. Tal vez, lo primero a reseñar es que, Akira, fue uno de las primeras razones de la aparición del alabado Estudio 4ºC. Si bien el equipo casi al completo ya estaba, no existía como tal.

  Destaca los dibujos detallados, tratados con mimo y sin buscar “belleza” alguna más allá de lo que nos quieren mostrar, con increíbles fondos donde verías el pis de una rata si se te da por inspeccionar. La animación tampoco queda atrás: una de las mejores que se pudo sacar de la manga Otomo, impecable y envejeciendo bien con el paso de los años sin apenas ayuda de ordenadores ni artificios, destacando el cuidado movimiento de los personajes y sus movimientos faciales estudiados con detenimiento con los actores de doblaje como cobayas. Un apartado técnico la mar de brillante. Mención a parte su música extraña pero que encaja a la perfección con el film, utilizando la percusión como principal nota musical que inundará cada escena con alguna otras más experimentales difíciles de clasificar.

  El doblaje japonés es más que estupendo, en  donde tenemos a Mitsuo Iwata como  Shôtarô Kaneda (Golden Boy  -Kintarou Oe-) y Nozomu Sasaki como  Tetsuo Shima (Monster -Johan Liebert-). Por otro lado el doblaje español no es nada del otro mundo, mejorando en algo la última versión realizada pero sin tirar cohetes.

  Finalizando, recordar de nuevo la reedición de Selecta Vision para DVD y Blue-Ray disc, donde nos traen la películita con algunos extras y que encima trae la novedad del sonido supersónico para que los murciélagos también la disfruten. A no, disculpad, es sonido hipersónico (que parece que es como fumarse un porro pero sin fumar y sin droga alguna), y para el cual es necesario unos altavoces específicos, así que a informarse bien antes de ir a comprar a lo loco. Y vamos, buena oportunidad si aún no la tenéis.

  En resumen, anime de los de antes con una calidad técnica asombrosa para su época y que forma parte de la historia del anime.

Lo mejor: la crítica social, la podredumbre metropolitana, la animación y la moto de Kaneda (quiero esa moto).
Lo peor: un argumento que aunque con ritmo es confuso.

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